8 Aug 2009

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (VIII)

Rapsodia 2.-

- La verdad es que no creo en lo que te voy a decir, pero me siento muy desdichada. He puesto toda mi fe en algo y no va a resultar.
-Me has asustado, pensé que habías matado a alguien.

La reacción de su cara fué indescriptible, su forma de moverse sobre el angulo de la piedra en el que se encontraba sentada, parecía augurar que él no estaba de todo desencaminado.

- Anoche tuve una cita, es alguien que hacía tiempo que no veía. - Dijo cambiando de tema.
- Define tiempo. - Replicó ella con arrogancia.
- Es una persona con la que nunca hablé.
- ¿Te ha traído recuerdos?
- Me ha abierto el pecho en canal

Y diciendo su nombre dejó caer el móvil que tenía en las manos y se echo a llorar.

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (VII)

Rapsodia 1.-

Había estado durante horas monitorizando las expresiones de mi cuerpo. Algunas frente al espejo, otras tantas delante del ordenador.
No sabía bien como podría reaccionar ante el encuentro, por una parte la conversación telefónica había denotado interés por su parte, por la otra me transmitió una importancia exagerada para una simple cita.
La palabra cita remordió en mis quehaceres durante el tiempo en el cual me preparaba, por una parte no quería darle nombre, por otra existía un deseo que no pude alcanzar a entender.

Preparé mis mejores ropas, aquellas que en la maleta habían sufrido menos vaivenes del tren. Y junto a ellas, sobre la cama, intenté compaginarlas para que pareciera natural. El disfraz no iba a dejarle ver quien era, en qué me había convertido.
¿Recordaría aquel mal-nombre que me dieron en la escuela?
Observé el reloj, tictaba de una forma irregular, mi percepción me decía que iba a una velocidad mayor de la que posiblemente debería. Ya era casi la hora y no me quedaba tabaco.
Me vestí y salí corriendo, era hora de ir a por más.

7 May 2009

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (VI)

Rapsodia 2.-

Entre exhaladas de humo y un mono-tema rondando en su cabeza se decidió a acallar sus pensamientos hablando sólo con su boca. Su mirada perdida en el infinito de la lejanía y el hieratismo de su cuerpo delataban que con ello se le iba el corazón.
Ella no tardo en sentirse abrumada por tales confesiones, pero en ese momento en su mente sobrevenían otras imágenes. Las imágenes del día anterior.

- No eres el único que tiene que contar algo importante.

Esta frase no paso inadvertida y él recupero su movilidad desviando su mirada hacia los ojos de ella.
El azul del horizonte era el mismo que el de sus ojos, aunque estos, notablemente empañados, parecía que iban a agasajarle con alguna nueva.
Él cambió su postura, antes firme y perdida, para acoger una oleada de sentimientos femeninos que parecían descontrolarse.
Escuchó.

6 May 2009

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (V)

Rapsodia 1.-

Bajé por la calle aprisionando el paquete de tabaco por los extremos, estrangulando de forma hipotética los cigarros que allí se contenían, como contenidos eran mis pensamientos.
¿Habría suerte? ¿Sería un capullo o sería cualquier otro tipo de flor?

Caminé asfixiando mi dosis de nicotina mientras me parecía que alguien me llamaba, y yo dentro de mis pensamientos seguí caminando sin querer salir de ellos.

Llegué al punto de encuentro y una mano pesada se aterrizó en mi espalda con la suavidad de una corteza de pino, entonces giré mi cabeza sobre mi inestable cuello para observar a aquel individuo.

- Creo que se confunde. - Espeté. Y tras unas cuantas explicaciones insulsas de como nos habíamos conocido en un pasado, le estreché la mano de forma distante y observé hacia el punto donde había quedado.
Ahí estaba él, con una mirada entre perpleja y alegre, y con una sonrisa entrecortada, comedida posiblemente por los nervios. Estaba endemoniadamente guapo, lo encontré tan enternecedor que la brusquedad con la que estaba despidiendo a aquel engendro me hizo mirarle por un momento a los ojos y reconocerle.
Cambié mis formas y a pesar de que me había despedido de él con un desinteresado choque de manos, acerté a situarle en mi pasado con unos años menos, unos kilos menos, y un poco más de todo lo demás, por ejemplo pelo.

Me acerqué hasta Él, le mire a los ojos y subí al coche.

Recuerdos difusos llegaron a mi mente, y de cierta manera se acababa de abrir mi propia Caja de Pandora, esta vez llena de recuerdos.
Arrancó el coche y sin saber donde meter mis brazos solo pude cruzarlos al tiempo que escondía los pitillos en el bolso.

- Preferiría que no nos vieran juntos, no sé si lo comprenderás. - Me dijo de una forma humilde. En otra ocasión me hubiera bastado para ofenderme, saltar del coche en marcha o hacerle el haraquiri con el cambio de marchas. Pero la verdad es que lo comprendí. Fuimos hasta un restaurante de comida rápida y subí al coche de nuevo con nuestro menú de presentación de los recuerdos.

Arrancó el coche y nos dirigimos a la vieja casa de campo de mis padres.

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (IV)

Rapsodia 2.-

Treparon por la montaña a una velocidad considerable, seguramente empujados por la mala calidad de su calzado, y por la prisa por llegar al destino.
Un par de resbalones sin importancia y los hombros sonrojados fueron diezmo suficiente para aquella tarde de primavera con aspiraciones estivales.
Una vez en uno de los primeros niveles planos, antes de llegar a la cueva en lo alto de la montaña, pararon a tomar aire. Ella sacó un botellín de agua y tras ofrecer un trago que fue denegado, tomo el suyo y tragando el líquido se armo de valor para llegar a lo alto.
Él la siguió silencioso, absorto en sus pensamientos. Caminaba de forma automática y pocos pensamientos surgieron de su boca pues parecía que en aquel momento se iba a romper todo su plan de contárselo a ella.
- ¿No vas a hablar? - le preguntó ella. Y su silencio se rompió para mostrarle una leve sonrisa y le dijo: - Te lo contaré allá arriba.

Y finalmente llegaron al alto de la montaña y entraron dentro de la cueva. Aún a la puerta de la misma encontraron una bolsa de plástico de las de algún supermercado, llena de lo que parecía ser un montón de envases de velas religiosas y algunas flores muertas.
Dentro de la cueva, la Virgen, presidia el altar y con sus manos en posición de oración, parecía invitarles a sentarse.

Cansados sin respiración tras la subida de la montaña, se sentaron junto al altar y él se saco un cigarrillo.

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (III)

Rapsodia 1.-

La cena transcurría con total amenidad.
Tratando de no hablar demasiado, el índice de masticadas por pausa en la conversación, era un excelente medidor de que estaba escuchándole. Hubo un momento en que dejé de oírle, solo mi voz en mi cabeza que me decía: "Te interesa lo que dice".
Esta anomalía no era frecuente pues es fuerte mi complejo de no escuchar. Pero por alguna extraña razón, que aún no supe justificar, bebía de sus palabras mientras masticaba de la comida para no interrumpirlo jamás.

Cuando acabamos lamenté no tener un postre y endulzar un poco aquel bobalicón y romántico momento, aunque pensé que tal vez solo para mi era bobalicón y él hubiera echado de menos algún chocolate.

Salimos a pasear hasta el lado de la piscina, el reflejo de la luna no resultaba en absoluto romántico sobre las estancadas aguas, pero en cambio su fuerte luz iluminaba los campos de una resplandeciente plata dándole una nueva vida.
Así no me atreví a tocarle, ni tan solo un roce amistoso de mis dedos sobre sus brazos, y llegamos a la puerta de la casita que hay en la piscina.
Seguimos hablando, en este momento me contaba detalles insulsos de su familia que a mi me parecían versos, y no podía evitar pensar en cómo se parecían nuestras vidas.
Toda la vida juntos e ignorados, era algo que me parecía hasta de lo más exquisito, y mientras le miraba veía en su cara los ojos de niño que un día conocí.

5 May 2009

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin. (II)

Rapsodia 2.-

Se miraba en el espejo, retocando la dirección hacia la cual las cejas debían tomar camino.
Sonaba de fondo una reverberada canción de Muse que cantaba por la absolución y que la entristecía enormemente.
El baño, desordenado aunque limpio, dejaba evidente que tocaba salir de casa, tomar buena dosis de buena cara y caminar con el garbo y seguridad que la caracterizaban.

Por último enroscó su pulsera con pinchos y le dio unos cuantos retoques a su cresta, pues una cosa es ser "un poco punkie" y la otra es no estar guapa.

Dejó la casa como había planeado, como había ensayado en el espejo, con la misma dignidad fingida y real a ojos de los demás. Abandonó su calle mirando al infinito, sin ganas de saludar a persona o pensamiento en su cabeza.

Lo encontró al final de su calle, esperándole con el teléfono en la oreja y hablando cabizbajo de algún tema que no parecía serle cómodo.

Cuando ella llegó levantó la mano, sin intención de interrumpir la llamada. Él con gesto de molestia por no poder colgar solo acertó a darle un beso en los labios

El Hombre que no podia amar y la Mujer que mató a Darwin (I)

Rapsodia 1.-

Mi dedo índice acariciaba su codo. Casi podía sentir la fricción de mi huella dactilar contra la fineza de su piel.
Mis ojos, que lejos de parecer sensuales, estaban clavados en los suyos, acabaron huyendo hacia un bajo infinito en el momento que unimos nuestras miradas.
Quería darle un beso y así liberar los martillazos que profería mi corazón contra mi pecho al que cada vez le faltaba más aire, y quería poder volver a abrazar su cuello y disfrutar del olor de su piel.
Ese olor tierno y casi infantil me embriagaba de una forma adictiva, y que a penas llegaba a penetrar mi cuerpo acuciado por una asfixia contenida.

Me atreví un par de veces a mirar sus ojos, a desearlos, pero entonces venían a mi mente cientos de imágenes del pasado, recuerdos que seguramente compartíamos de forma anónima y que una caprichosa cámara oculta podría haber firmado desde dos ángulos, el de mi infancia y la de él.

Media vida esperando a encontrar una media naranja y esperando encontrarla aunque fuere en otro huerto, pero el destino caprichoso, con sus devenires nos presentó en un momento en el que estábamos condenados a esperar un tiempo indeterminado que pudiere llegar hasta el fin de la otra mitad de la vida.
Esto no lo pude sentir hasta dias después, pues en el momento exacto en el que bajaba mi mirada en refugio de la suya, en ese tiempo en el que el aire era incapaz de llenar la totalidad de mis pulmones, entonces... solo lamentaba que no me quiso besar.

14 Nov 2008

Bona Nit Cresolet

Bona Nit Cresolet que la llum s'apaga,

que els estels ens miren,

i tu ja consumit,

et despedeixes amb els últims esforços d'una impertinent flama.

Bona nit companyer abans de la foscor,

ara toca dormir,

i complir somnis, llençols, i deixar caure la baba.


Bona Nit llum de cresol,

descansa,

i gràcies a l'albor per la teua companyia.

27 Nov 2007

Amor Lajero

(Para este y casi todos los blogs aquí publicados les recomiendo que sigan la lectura acompañada de los hipertextos incluidos e ilustrativos)

Hoy les escribo en concepto de benefactor del mundo libre, y es que quiero introducirles en el arduo mundo del "lajerismo".

Muchas de ustedes, señoras, les preocupara quien se acuesta con su hija. La verdad es que hacen bien, sus padres también se preocuparon por ustedes antes de que su connivencia con su actual marido, o el anterior en caso de reincidentes matrimoniales, se hiciera efectiva.

Los años sesenta narcotizaron muchos idilios, y los de los 70, los de la movida de los 80 ni les cuento, y ríase usted del "bakalao" y sus rutas en los 90.
¿Realmente nos preocupa de una forma activa el futuro de nuestros hijos?

El problema actual no es que los gramos de polvo blanco se entremezclen con piedras de chocolate. Más bien, el problema reside en que nuestros hijos siguen sin comunicarse entre nosotros como nosotros con nuestros padres... y además tampoco se comunican entre ellos.

Aviso a navegantes, pero el teléfono móvil es un instrumento de comunicación, pero también de aislamiento si es mal utilizado. Una gran factura no nos indica que nuestro hijo tenga mucha vida social. Indica que es un imbécil y debería salir más de casa.


La figura del Lajero aparece a mediados de adolescencia de nuestros hijos. Suele representarse en forma de tribu urbana destacada del tipo punk, hippie, indie o el más reciente tektonik... todos deseables de un buen desparasitante o un poco de fuego purificador.

Este individuo, con los dedos sucios de chocolate y los oídos de cerumen, es solo uno de los desestabilizantes emocionales que pueden dedicarnos nuestros hijos ante una sensación de abandono por nuestra parte. De esta manera respaldan su feble carácter en una diferenciación que lejos de ser real solo esconde un "seguir al líder" pleno de irracionalidad y que deriva en muchos casos en tragedias familiares anunciadas con poco platillo pero mucho bombo, en el mejor de los casos.

Algunos de los lajeros acaban entre rejas, sin corrupción inmobiliaria que aventure un buen porvernir a nuestra hija, y es que el fenómeno de lo no deseado para nuestros hijos no es culpa nuestra, entiéndanme: no es culpa de usted que su hija acabe con un indeseable quema chustas y rastafari. Es de la sociedad que nos oprime, soy rebelde por que el mundo me ha hecho "asín" y evidentemente si tenemos una sociedad llena de porquería la culpa no es de nadie, la sociedad se hace a sí misma como los pechos de Yola Berrocal que crecen de manera espontánea los jueves por la tarde.

El "Lajero" en definitiva no es mucho peor que el Borja Mari que su padre sienta detrás de MariAno Rajao en sus mítines electoralistas. Por cierto sigo sin verle ningún carisma a este hombre y sin entender por que se tiñe el pelo y no la barba, o a la inversa. Le dedicaremos un articulo al tema si ustedes quieren.

24 Nov 2007

Iberia nuestra

Si buscamos la palabra en cuestión en el Google, nos aparecen cientos de resultados dirigiéndonos a la compañía aérea española; algo lejano a lo que sería el concepto de aunar bajo un mismo techo dos países tan ignorados mutuamente como Portugal y España.

Primero lanzó la piedra, esta, y no esta, el conocidísimo y aún más respetable Saramago, escritor, dramaturgo, premio nobel octogenario, antiguo miembro comunista y esperanzado Luso de buena fe;¨no hace a penas unos días el teutón Günter Grass retomaba la idea del primer pensador afirmando que la idea del Estado Ibérico podría pasar por una de las grandes apuestas de futuro económico y social de ambos países.

Este concepto tan idílico es acompañado ipso facto por un: "Es una entelequia pero sería bonito pensar en ello". A lo cual, siendo un poco monárquico le diria a Günter G: ¿Por que no te callas?
Es fácil hablar y construir castillos en el aire, aventurar y vaticinar futuros prometedores basados en la unión.
Es fácil, insisto, coger la palabra "unir" y construir algo bello alrededor, pero pese a que estoy de acuerdo con ambos pensadores pienso, igual que ellos que la dificultad es máxime, teniendo en cuenta de que ellos parecen ignorar las diferentes corrientes secesionistas que ahora mismo existen en España.

España se constituye como un estado sin nación y un concepto de país que varía en regiones, pueblos, lugares de diferente índole, y también en contextos sociales, medios de comuncación y diferentes oportunistas políticos.
Es por esto mismo que hablar de anexionar dos estados suena como poco a irrisorio y de lección de mal gusto. Existe en España, y hablaré de ella por que es la más próxima a mi, una mentalidad castillista que impide crecer diferentes conceptos y corrientes ideológicas que no sean las meramente discípulas del borbonismo anjouísta del Decreto de Nueva Planta.
Una España federal, con regiones autónomas, con un respeto cultural igualitario para el galaico-portugués, el euskera, el catalano-valenciano y todo el resto de lenguas minorizadas y discriminadas desde un gobierno central que habla sin escuchar.

Planteo este ejemplo a sabiendas de la taquicardia que puede producir en ciertos corazones de otoño: ¿Por que en murcia en la asignatura de Lengua Española solo estudian el castellano? ¿No son el resto de lenguas españolas tan españolas como el castellano?
Por favor, aquellos que ya hayan empezado con la taquicardia visiten este enlace, cuando regresen les explico mi razonamiento con más calma.

Si la lengua es española la asignatura debería comprender todas las lenguas del estado, que por otra parte aportarían al estudiante una visión global y más enriquecedora del idioma. Un pequeño conocimiento de los orígenes, una introducción que después de forma optativa les diera la oportunidad de profundizar en aquella que les hubiera gustado.
Esto sería un acercamiento que de forma gradual equilibre por igual el peso de todos los idiomas del Estado en igualdad de proporciones.

¿¿ Estudiaría un muchacho de Parla Lengua Castellana y Lenguas Iberas, un compendio de todas las lenguas del supuesto estado federal donde aprendería sus orígenes, algunas palabras, un poco de su gramática... esto se lo dejaría a los lingüistas y pedagogos más que a los políticos.
Estudiaría una muchacha de Euskadi: Lengua Castellana y Lengua Vasca
Estudiaría un garoto de Vila Velha de Ródão: Lengua Portuguesa y Lenguas Iberas ??


No sería fácil, seguro que de nuevo si este artículo lo lee quien yo me temo se llevaría las manos a donde me temo y con gesto grosero, pero simplemente es un pensar sobre pensar, no sería fácil que toda la gente cediera para poder construir sobre antiguos estamentos y mirar al frente con un proyecto sabio e inteligente, nos hacen falta visionarios...

La verdad es que está bien que dejemos hablar a nuestros pensadores, que nos hablen de la ilusión lusa, de la unión y de los futuros prometedores pero para que las buenas ideas de aquellos que piensan con ventaja habría que escucharlas y dejar de pensar tanto en lo que otros nos digan. Difícil ¿Verdad?