18 dic 2005

Bobbies Love Story

Caminaba Paul Wilkinson con la mirada firme hacia el infinito. La ronda de la tarde siempre le había resultado un poco pesada, pero aquel día se le empezaba a hacer eterno. A penas comió nada en el almuerzo, se temía una digestión pesada.
Caminó hacia la calle Saint Joseph, limite de su ronda vespertina. En aquella zona se encontraba la mejor pastelería de todo el condado. Si tenia suerte podría comprar uno de esos deliciosos pastelillos de manzana que tanto le gustaban.
Eran unos pastelillos extremadamente dulces, casi hasta empalagosos, pero merecían la pena.
Con cierto miedo consiguió deslizarse hasta la pastelería de Christina. Compró con la cabeza gacha y salió del establecimiento como si el diablo le estuviera siguiendo.
Estas maneras un poco sobre actuadas produjeron en Christina una sonrisa burlesca, y siguió con la mirada como el señor Wilkinson volvía de nuevo, con paso apresurado, hacia su zona de ronda.

Había escondido en el interior de su casco aquella delicia azucarada, así pues llevaba el casco en la mano y lo cubría con su pecho.

Se escondió entre la esquina de Lord Edwards Street y aquel solar abandonado. Detrás de un gran árbol, como si estuviera cometiendo un delito enorme, miró hacia todas las direcciones y engulló el pastelito como si se tratase del cuerpo de Cristo.

Paul Wilkinson reanudó su ronda, y paseaba en dirección hacia Abbey Street, justo en el límite con la zona de la ronda de otro compañero, otro distrito y posiblemente alguien desconocido.
Por el otro lado de la calle, justo en dirección hacia él, caminaba otro agente.
Sus ojos se cruzaron unas cuantas veces.
Paul miraba ansioso hacia Butts Green, seguramente ahí volvería a sentirse a salvo de ninguna mirada.
Paul se sentía culpable por haber modificado su ruta y por haber comido en horas de servicio. Necesitaba huir con sus culpas.

El otro agente te detuvo justo delante de la pastelería, en ese momento miró fijamente a Paul y le hizo una señal con la visera de la gorra.

Paul hizo lo mismo, aunque su mano estaba pegajosa del pastelillo y algo temblorosa de su inquietud. Apresuró el pasó, de una forma casi ridícula.
Aceleró tanto el paso, que sin darse cuenta acabó en Thomas Street.
Se giró y en el límite con Saint Joseph se encontraba el otro agente.
Paul se quedó dudando unos minutos.
Un sudor de extraño sabor había bajado por su frente hasta sus labios, posiblemente era el azucarado sabor del pastelillo que había alojado minutos antes en el interior de su casco.

Un nuevo saludo del otro agente le hizo quedarse de piedra. Ahora mismo su miedo a ser descubierto era tan grande que le había bloqueado la movilidad de las piernas.

El otro agente caminó con paso muy lento hacia Paul.
Paul empezó a pensar en que podría querer el otro agente.
El otro agente descubrió su cabeza.
A Paul la suya le daba demasiadas vueltas.

- ¡Buenos Tardes compañero!
- Buenas tardes.
- ¿Está usted haciendo mi ronda?
- No disculpe es que ando algo distraído hoy.

Paul empezó a pensar que el otro agente conocía que había hecho. Sus remordimientos crecían por momentos, la intranquilidad le producía una especie de sombra sobre su cuello.
Paul miró al gente fijamente a los ojos.
El agente le miraba como esperando alguna respuesta.
La respuesta, sin saber cual era, fue un guiño con el ojo derecho, y después el izquierdo por parte de Paul.
El agente le dio una palmada en la espalda.
- No se preocupe agente Wilkinson.
- ¿Lo sabe?
- Claro
- ¿No va a decir nada a nadie?
- No

La mirada de Paul se relajó, en la mirada del otro agente apareció una sonrisa.

- Le acompaño hasta Abbey Street
- Bueno gracias.

Un paseo silencioso por Thomas Street hasta que llegaron al cruce con Dean Street, un poco antes de llegar a Abbey.
Paul sintió que se había quitado un gran peso de encima, su corazón de nuevo latía con vitalidad, había dejado de estar escondido en un puño.
Era tal la ligereza con la que se sentía, que hasta sus pies parecían no tocar con el suelo. La firmeza y rudeza de su cara, se tornaban de un semblante más afable.

- ¿Cuál es su nombre agente?
- Puede leerlo en mi placa

Paul se acercó tímidamente dada la tontería de su pregunta al tratarse de un agente de policía, que como él, llevaba una insignia con su nombre en el pecho.

- Agente Patrick McKean, muchas gracias.
- No entiendo tanto agradecimiento.

Paul miró nuevamente a los ojos de Patrick, se sentía liberado, algo estupido, pero liberado.
Paul le dio un beso en la boca.
Patrick seguía inmóvil.
Paul dio media vuelta y continuó su ronda.

15 dic 2005

R.I.P.

Aquí yazco.
Y es que al paso que voy esa será la próxima piedra con la que haré de cargar durante años y siglos sobre mi cabeza.
Un epitafio valenciano decía: Yo una persona sana, me topé con el médico y aquí me hayo".
Un mes tardaron en pronosticarme una mononucleosis infecciosa, pero durante ese mes tuve hepatitis, sida, gastroenteritis y giardasis... pero lo que tuve realmente es que comerme la cabeza pensando siempre en lo peor. ¿O como pensarias tu si solo tuvieras citas y mas citas con batas blancas?
Dos meses de baja por mononucleosis, pero un fuerte dolor en el costado izquierdo son solo gases, y la ecografía nunca se habló de ella.
He cagado en botes, los he rellenado de pis, de sangre... y de paciencia.
Tu no tienes nada, apuntaba la Señorita Clara (me niego a llamarla doctora), es normal despues de una mono.
Pero llevo más de 3 meses con diarreas, he perdido peso despues de la mononucleosis, ... pero como dice Clara: "a ti no te pasa nada".
Doctora (le dije) me canso mucho en el trabajo, se me doblan las piernas y su respuesta fué: "Como a todos los que trabajamos".
Si señores, la técnica médica por excelencia, la Señorita Clara me comparó a mi (paciente) con ella (supuesta doctora). Esto es: lo siento mamá, me tomo drogas duras, pero mi doctora me ha dicho que el 40% de los jovenes les pasa. Eso es estadistica tranquilizadora.

Doctora, en el análisis sale que tengo la actividad tiroidea irregular, pierdo peso, tengo mareos, diarreas contínuas. Pero la Clara no es solo una cerveza. Es una mujer con nombre de óvulo de gallina y que me pide más analisis (idénticos) para poder derivarme a un endocrino. Esto supone (según el empirismo pacientil catalán) dos meses más cagandome vivo y sintiendome débil.

Lo mejor de esto es que mis ánimos hasta ahora habian estado invictos, pero no soy de piedra, y me fatigo fisicamente y mentalmente...
Me siento como un hipocondríaco, pero los resultados y mi cuerpo dicen que estoy enfermo.
Ahora me empieza a caer el pelo, mis dientes se debilitan y mis rodillas se doblan cuando trato que soporten el peso de mi cuerpo "demasiado" tiempo.

Pero para la señora que acompaña a la yema esto es normal, y no me he de preocupar.

6 pastillas de antibióticos al dia, más 2 más para mis anginas y 3 mg de analgésicos. Próximo dia les presento mi paté de foi casero.

Saludos desde el más allá.