30 jun 2013

El Santito (CAP. 2)

Dani, ese era su nombre. Él me bautizó como "El Santito" y así me llamó durante los años restantes hasta que, al adentrarnos a la adolescencia, ambos marchamos a institutos de bachiller diferentes.

Foto de a_marga @Flickr
Sinceramente, queridos lectores, confieso que no tenía ni vergüenza, ni rabia, al hecho de que me hubiera puesto un apodo. Habían apodos mucho peores en la clase: "El Negro" para un chico de tez oscura, "El Cabra" para un chico con un pelo rizado y áspero o "Dumbo" para el que era mi mejor amigo y un poco orejotas.

En el colegio es fácil tener apodos, tener amigos, y sobre todo enemigos. Pero aunque el carácter de él daba miedo a muchos de mis compañeros Dani no era una persona sin amigos, ni tampoco estaba exento de su apodo: "El Pelirrojo"